Tulancingo Hidalgo : Historia de Tulancingo (Reseña Historica)
Enviado por admin el 1/1/2009 3:20:00 (18643 Lecturas) Noticia del mismo redactor
Tulancingo Hidalgo

NOMENCLATURA
Denominación
Tulancingo de Bravo

Toponimia

Su nombre se deriva de las raíces náhoas "Tule o Tular" y Tzintle, que significa "En el tular o detrás del tule".

Tulancingo es una palabra derivada de su primitivo nombre Tullan - Tzingo, de acuerdo con su jeroglífico, que presenta un manojo de tules ocultando a un indio, se le han hecho las siguientes traducciones: "detrás del tules " ó "el fin de los tules o juncos". Según otros autores la palabra se deriva de Tollan - Tzingo cuya traducción es "el pequeño tollán".


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HISTORIA
Reseña Histórica

Fundado por los Toltecas, fue nombrada “Tolancingo”; en 1525 fue sometida a dominio hispano.

La población es una de las más antiguas de América Latina. Se atribuye su fundación a los olmecas, xicalancas u otras tribus.

En el año 645, a.C. se constituyó una ciudad por los Toltecas formando parte del gran imperio de Tula, posteriormente fue habitada por los chichimecas, quienes los sometieron al Señorío de Alcolhuacan cuya capital era Texcoco.

Cuando de Huejutla llegaron los toltecas al lugar que les había prometido el astrólogo Hueman, quien puso los cimientos de la teocracia, y trabajó con sus discípulos en el plan que había concebido para reforzar el culto tolteca, dando por medio de las ciencias y el arte un nuevo impulso a la civilización.

Así, trasladaron el caserío de las Laderas al Plan, en donde se encontraba una lagunilla y tule, que con las lamas y siembras quedó terraplenada y seca nombrando a la reformada ciudad “TOLLANZINGO”.

En el siglo XIV los aztecas se apoderaron de la región y fue hasta 1525 cuando fue sometida a dominio hispano

El valle de Tulancingo fue dado a dos encomendadores. Francisco de Ávila y Francisco de Terrazas, sin embargo, varios españoles atraídos por la fertilidad de sus tierras y la benignidad de su clima se establecieron en este lugar al que denominaron el retiro de los nuevos conquistadores.

Durante el movimiento Insurgente, Tulancingo fue atacado varias veces con resultados casi siempre adversos, pues las fuerzas realistas lo defendieron con energía, hasta que don Nicolás Bravo y don Fernando Félix (Guadalupe Victoria)
se apoderaron de la ciudad, Nicolás Bravo se estableció en este lugar por algún tiempo y fundó un periódico que llamó " El Mosquito de Tulancingo", construyó una fábrica de pólvora y se ganó el respeto y la estimación de todos los habitantes.

En el periodo arcaico el lugar fue poblado por los otomíes, raza ramificada de los náhoas, en zonas como Huapalcalco y el Pedregal, constituyendo una de las poblaciones más antiguas de Latinoamérica.

En el transcurso del reinado de Quetzalcoatl, esté residió un tiempo en Tulancingo, y dotó a la ciudad de escuelas y monasterios, hizo grabar en piedra un zodiaco y edificó un templo llamado Mitlancalco destinado a recibir los cadáveres de sacerdotes y príncipes. Así fue que a Quetzalcoatl le llamaron "Profeta de Tollanzingo".

La cultura Tolteca llegó a la cima de la prosperidad, pero en 1116 descendió notablemente, la ciudad fue abandonada por los toltecas a principios del siglo XII, cuando fue destruido el imperio de Tollán por la guerra.

Extinguida la dinastía, emigraron los vasallos y chichimecas traídos por Xolotl en 1120. Se establecieron en donde quedaban restos de familias toltecas y así fue poblado Tulancingo nuevamente. Constituyendo así en otro de los señoríos tributarios de Texcoco, fabricando y renovando templos y casas reales de la capital.

La población incrementó por la llegada de los Tlaxcaltecas. En 1324 el rey Quinantzing decretó congregar a sus súbditos en poblaciones, estimulándolos a la civilización, Tulancingo que era aliado de otras provincias se reveló marchando sobre la capital de Texcoco, pero fueron vencidos, el rey mandó deponer al señor de Tulancingo, estableciendo mayordomos y gobernadores.

En los primeros años del siglo XV el rey azteca Huitzilihuit conquistó a Tulancingo para el imperio azteca.

En 1431, Itzcóatl y Nezahualcóyotl, reyes de Tenochtitlan y Acolhuacán respectivamente, para regularizar sus territorios hicieron una nueva división y Tulancingo volvió a incorporarse al reino de Texcoco.

En Tulancingo no hubo un grupo predominante, era más bien una región de paso para llegar al centro de México. Y todo grupo que pasaba, dejaba huella de su paso.
Durante la conquista a Tulancingo, a las ordenes de príncipe Ixtlilxóchitl, se unió al ejército de Cortés para conquistar Tenochtitlán. La calzada de la Noche Triste se le confió a Pedro de Alvarado, en este lugar estuvo la gente de Tulancingo al mando de Cuauhtiztactzin, hermano de Ixthixóchitl.

En el año de 1525 la ciudad de Tulancingo quedó bajo el dominio de los conquistadores españoles. A los pocos meses de estancia, tenían que cambiar las creencias de los nativos, y los misioneros jugaron un papel muy importante para la reorganización de la Nueva España.

Como primera labor tenían que implementar la religión católica, se tenía entonces que desplazar a los Dioses de los nativos. Se requerían construir templos para el culto católico y desplazar los templos teocráticos También se tenían que enseñar el español para tener una mejor comunicación, quien se oponía a cambiar sus creencias era sometido a la inquisición.

La población fue encomendada a don Francisco Terrazas y a don Fernando de Ávila, llegaron así los españoles atraídos por su clima y sus tierras, llamándole a Tulancingo: “Retiro de Antiguos Conquistadores”.

En 1527 llegaron los religiosos franciscanos de la casa principal de Texcoco, primeramente fabricaron una ermita en el barrio de Zapotlán, después la iglesia de la tercera orden, actualmente se conoce como la catedral, consagrada a San Juan Bautista.

El 23 de mayo de 1812 en el movimiento de independencia avistaron a 12,000 insurgentes al mando de Osorno. Serrano, Beristain, Anaya, Espinosa, Cañas, Villagrán y González pidiendo rendición al coronel Piedras que resguardaba la Plaza de Tulancingo, al no recibir respuesta rompieron fuego y después de seis días de combatir se retiraron de la ciudad.

Su forma de ataque fue mediante catapultas que colocaron en las inmediaciones del Cerro del Tezontle, desde ahí podían controlar todos los movimientos de los atacados, pero pese a estos esfuerzos no lograron apoderarse de la población.

Los insurgentes huyeron mientras que el coronel Piedras organizaba a sus tropas para perseguir al atacante dando por resultado centenares de muertos y muchos prisioneros.

Los insurgentes regresaron nuevamente a Tulancingo, después de tan deshonrosa batalla, tomaron por sorpresa a la población en el año de 1812, se formo en Tulancingo un “cuerpo de patriotas” y para sostenerlo, tomaron el producto que cedía al comercio para las reparaciones del centro parroquial.

El 25 de febrero de 1814 se tuvo aviso de que los insurgentes estaban robando ganado en la hacienda de San Nicolás, para perseguirlos salió una partida de dragones, al mando del teniente toro, quien murió en combate. Cuando los refuerzos llegaron al lugar de la batalla los insurgentes ya se habían retirado.

Al día siguiente se presentó Osorno con 500 hombres de tropa regularizada y 2 mil gentes del pueblo. Al enterarse Piedras dispuso gente inmediatamente en las cortaduras de las calles y en la bóveda de la iglesia. Mientras Osorno ya se había apoderado del cerro del Tezontle y desde ahí dominaba a la población.

El ataque duró tres horas y sin resolverla los insurgentes se retiraron. El 26 de febrero de 1915 nuevamente fue atacada la ciudad pero aun así no se pudieron apoderar de la población.

Así, los triunfos del coronel Piedras fueron resonando hasta que llegaron a los oídos del Virrey Callejas, éste lo llamó y dejó en su lugar al coronel Concha, quien cuando supo que el general Bravo y Guadalupe se aproximaban para atacar a la población por el Plan de Iguala, el 29 de abril de 1821 se dio a la fuga.

El coronel Nicolás Bravo al llegar a la ciudad, se ocupó de vestir y disciplinar a la tropa, estableció una fábrica de pólvora y una imprenta en la que publicó el periódico “ El Mosquito de Tulancingo”, el cual tenía como objetivo difundir los ideales de la independencia, acallar a los partidos opositores y atraer a la población a sus filas.

Así pudo vérseles incorporados en el Ejército Trigarante, el cual, el 27 de septiembre vio la bandera nacional haciendo su entrada triunfal en México, formado en la 7ª. División de infantería por 205 patriotas de Tulancingo, del batallón “Lealtad” y en la división de caballería a 234 dragones de Tulancingo.

El 19 de mayo de 1822, la regencia proclamó a Iturbide, Emperador de México quien había prometido que al encontrar oposición a su reinado, bajaría del trono, así lo hizo el 19 de marzo de 1823, abdicó a la corona y ofreció salir de la capital optando que su residencia estaría en Tulancingo a donde llegó el 3 de abril del mismo año.

El revuelo que causo la llegada de Iturbide a la población a pesar de que ya había dejado el trono fue incontenible. A su paso la gente gritaba “Muera el Congreso y viva el Emperador”, pronto llegó esta noticia al congreso y dio prisa a expropiar a Iturbide.

Se le retiro de Tulancingo el 20 de abril de 1823 y se embarco en Veracruz el 11 de mayo.

A partir de la Constitución de 1824 en la que se adoptaría el gobierno Republicano como forma de gobierno, el primer presidente sería Guadalupe Victoria. La Nación ya no se llamaría simplemente México sino Estados Unidos Mexicanos; formado por 19 entidades autónomas libres y soberanas.
Una de ellas era el Estado de México, que entonces abarcaba además de su actual territorio todo lo que actualmente conocemos como el Estado de Guerrero, Morelos e Hidalgo. La entidad quedó en 8 distritos, de los cuales 3 corresponderían hoy a Hidalgo; el distrito de Tulancingo, que incluía los partidos de Apan, Otumba, Pachuca, Tulancingo y Zempoala. El distrito de Huejutla y Tula eran los dos restantes.

Melchor Muzquiz, primer gobernador con carácter provisional
del Estado de México mandó hacer un censo poblacional sobre la realidad económica de su jurisdicción arrojando que en el distrito de Tulancingo había 71,598 habitantes.

A fines de 1827 diputados federales presentaron al Congreso un decreto, cuyo trámite no prosperó, que prohibía las llamadas logias Masónicas, una especie de sociedades secretas con ritos de la antigua Europa.

Entonces un militar llamado Manuel Montaño, lanzó desde el pueblo de Otumba un plan para exigir la expulsión de las logias, aunque de paso pretendía imponer en México un nuevo gobierno monárquico. La circunstancia pues era ideal para cierto sector de la política. Nicolás Bravo, defensor del sistema centralista del gobierno, como vice - presidente de la República respaldó el levantamiento y se reveló contra Vicente Guerrero quien entonces era defensor del sistema federalista.
Bravo se refugio en Tulancingo, donde contaba con el apoyo de la milicias, donde fue atacado por Guerrero en 1828.

Entre unos y otros se armó un gran conflicto que dejó en la ciudad muchos muertos y heridos.

A Guerrero el triunfo le valió ser nominado como candidato a la presidencia. A Bravo le costó el destierro.
Su fracaso en la guerra con los Estado Unidos había obligado a Santa Anna a exiliarse, pero a principios de 1853 regresó para ocupar por undécima vez la presidencia de la República. Tomando el papel de dictador en lugar de Presidente el general se apresuró a liberarse de sus enemigos políticos.

A Melchor Ocampo, el gobernador liberador de Michoacán que había dictado leyes contra el clero, lo mandó prisionero a Tulancingo, porque este lugar era adicto a la causa conservadora, como no estuvo en la cárcel, sino que podía caminar libremente en las calles. Ocampo aprovechó su estancia en la población para ganarse amigos y promover el trabajo artesanal.

Seis meses después, Santa Anna cambió de opinión y prefirió mandar a Ocampo fuera del país. En el pueblo de Tulancingo Ocampo dejó prendida la llama de la reforma social y del liberalismo; ideas que pronto hizo suyas un joven de 28 años que se llamaba Manuel Fernando Soto.

Por decreto expedido el 17 de abril de 1858 por el gobernador del Estado de México Lic. Cayetano González y Pérez en reconocimiento a las altas virtudes y patriotismo de Nicolás Bravo, la ciudad se llama Tulancingo de Bravo.

El tulancinguense, Manuel Fernando Soto gobierna por unos meses el Estado de México intenta promover la creación de un nuevo estado de la República, pero el país estaba demasiado ocupado en otros asuntos como para discutir el proyecto.

Por un lado los conservadores querían vengarse de la derrota y ansiaban un monarca extranjero en vez de un presidente mexicano. Por otro lado; los liberales, trataban de defender el sistema republicano y debían ejecutar a toda costa las leyes de Reforma.

En 1882, las tropas de Francia, Inglaterra y España, desembarcaban en el puerto de Veracruz exigiendo el pago inmediato del adeudo, Juárez convence a los españoles y a los ingleses que le dieran tiempo de recaudar fondos y se retiraron, pero los franceses que deseaban establecer una colonia por instrucciones de su emperador Napoleón III, aprovecharon el momento para atacar al país.

Para organizar la defensa contra la invasión, Juárez decretó el 7 de Junio, que el Estado de México se dividía en tres distritos militares, el segundo de los cuales correspondió al territorio que sería hidalguense.
Pedro Espinosa, y más tarde Manuel Fernando Soto son los primeros comandantes militares de este distrito.

En julio de 1863 tras el abandono de Juárez, los franceses entran a Tulancingo, mientras tanto en la capital se forma una Junta de Gobierno y una Asamblea de Notables, la primera ocupa el poder ejecutivo y está encabezada por tres personas una de ellas era obispo de Tulancingo, Juan Bautista Ormaechea, la segunda ordena que México debería de tener un emperador y le ofrece la corona al príncipe Fernando Maximiliano de Habsburgo, Archiduque de Austria.

El 12 de junio de 1864 sale una comitiva presidida por el Obispo Ormaechea a recibir al nuevo emperador Maximiliano que llegaba a la Cd. de México.

Del 30 de agosto al 2 de septiembre, Maximiliano conoce Tulancingo, alejándose en la misma casa y en el mismo cuarto donde había estado Agustín de Iturbide.

En 1865 los conservadores se llevan la sorpresa de su vida cuando Maximiliano pone en vigor leyes de carácter reformista. Como el país ya no es una república sino un imperio se suprime la división por Estados y se establecen 50 departamentos, uno de los cuales es Tulancingo.

Cuando Benito Juárez regresa triunfante a la ciudad de México lo primero que hace es expulsar al obispo de Tulancingo acusándolo de imperialista, la paz pudo volver a México, ahora si todo estaba listo para que naciera el Estado de Hidalgo.

En 1867 restaurada la república había suficientes razones para llevar adelante el proyecto, un sábado 16 de enero de 1869 la República Mexicana ya tenía otro Estado, una vez autorizado el nacimiento de Hidalgo faltaba acordar la localidad que sería su capital; Actopan, Tulancingo o Pachuca.

Actopan carecía de recursos económicos y de edificios para oficinas de gobierno, Tulancingo era la ciudad con mayor numero de habitantes, mayores ingresos económicos y edificios para tal fin en el nuevo Estado, pero no le favoreció el hecho de ser residencia de un obispo que había participado con los franceses.

El 28 de enero de 1872, el gobierno federal declaró a Hidalgo en estado de sitio la razón fue la inconformidad por la relación de Juárez en este año y puso en manos de Francisco A. Osorio pese a las protestas del gobernador Tagle, en febrero, el distrito de Tulancingo desconoció a Osorio.

Muerto Juárez el presidente Lerdo de Tejada puso fin al estado de sitio en Hidalgo y reintegró el poder al gobernador Tagle.

Al segundo gobernador en la entidad; Tagle, le tocó promulgar la primera Constitución que había redactado el congreso hidalguense. Aunque ésta era de corte liberal, no fue obstáculo para que el año siguiente regresara a Tulancingo el desterrado obispo Ormaechea como si nada hubiera pasado.

En enero de 1910 se fundó el “Club Antirreleccionista Benito Juárez” que participó en la nominación de Francisco I. Madero como candidato a la presidencia de la República.

El 15 de mayo de 1911 las fuerzas maderistas toman posesión de Tulancingo bajo las órdenes de Gabriel Hernández, al día siguiente tomaron Pachuca donde depusieron al gobernador quien había ordenado a los jefes políticos proclamarle adhesión a Díaz. En 1912, la ciudad es visitada por Madero.

En la madrugada de 2 de mayo de 1915 fueron sorprendidos los revolucionarios carrancistas por los villistas en la plaza Tulancingo, en 1916, Venustiano Carranza visitó Tulancingo.




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Fuente: hidalgo.gob.mx

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